Vendes la última unidad en el mostrador y sigue apareciendo disponible en Shopify. Alguien la compra online. Y ahora tienes que escribirle a un cliente para decirle que no hay. Este artículo va de que eso no vuelva a pasar.

En este artículo

  1. El problema no es Shopify. Es que tienes dos inventarios
  2. Qué tiene que viajar, y en qué dirección
  3. El fallo nº 1: la foto y el código de barras que se quedan por el camino
  4. El fallo nº 2: el stock reservado
  5. Cómo se hace en la práctica

El problema no es Shopify. Es que tienes dos inventarios

Shopify lleva el stock de tu tienda online. Tu TPV lleva el de la tienda física. Son dos números distintos para el mismo producto que hay en la misma estantería.

Mientras los actualices a mano, el descuadre es cuestión de tiempo: basta con un sábado con cola en el mostrador. La solución no es «tener más cuidado», es que solo exista un número y que las dos partes lo consulten.

Qué tiene que viajar, y en qué dirección

Una conexión que sirva de verdad tiene que mover cosas en los dos sentidos:

De Shopify hacia tu tienda física:

De tu tienda física hacia Shopify:

El fallo nº 1: la foto y el código de barras que se quedan por el camino

Este nos lo encontramos hasta en integraciones que llevaban meses funcionando. Traen el nombre, el precio y el stock… y se dejan la imagen, el código de barras y el enlace a la ficha.

Parece un detalle estético. No lo es: sin foto y sin código de barras, ese catálogo no se puede publicar en Google Shopping ni en Amazon. Te has traído los productos, pero te has traído la mitad, y no puedes hacer nada con ellos.

Comprueba esto en cuanto conectes: coge tres productos que en Shopify tengan foto y mira si la foto está también en tu TPV. Si no está, tienes un agujero.

El fallo nº 2: el stock reservado

Un cliente ha comprado online y el pedido está pagado pero aún no ha salido de la tienda. Esa unidad ya no está disponible, aunque físicamente siga en la estantería.

Si tu sistema no distingue entre stock físico y stock disponible para vender, esa unidad se la venderás dos veces. Es el descuadre más traicionero porque todo «parece» correcto: la cuentas y están ahí.

Cómo se hace en la práctica

Con Foxta el camino es corto, aunque el orden importa:

  1. Conectas Shopify con las credenciales de tu tienda. Se crean solos los avisos (webhooks) que hacen que los pedidos lleguen al instante, sin esperar a ninguna sincronización periódica.
  2. Importas el catálogo de Shopify a Foxta. Vienen productos, variantes, stock, fotos, códigos de barras y el enlace de cada ficha.
  3. Revisas y vendes. A partir de ahí el stock es uno solo: lo que vendes en el mostrador baja en Shopify, y lo que se vende en Shopify baja en el mostrador.

Y si además quieres llevar ese catálogo a Google Shopping, ya lo tienes preparado: precisamente por haber traído las fotos y los códigos de barras.